miércoles, 27 de agosto de 2008

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¡Libérenme del claustro, por Dios!
Esto no se termina más. No puedo creer el precio que tengo que pagar por la torpeza. Es parte del gen Kesselbrenner. Tienen sus aspectos positivos el gen en cuestión, pero lo malo es tan pedorro...
En fin, el sábado voy al 'especialista en pie' nuevamente y espero que lentamente me vaya reinsertando en esta sociedad. La gente dice 'qué bueno, 10 días sin ir a laburar'. Eso es cierto (jejej) pero es una PAJA, porque no es que salgo y hago cosas divertidas. Bueno, sí, duermo mucho, veo tele, leo, hablo con amigos... ¡pero estoy ATRAPADA en mi casa!
Ya cuando es toda una odisea subir las escaleras, es preocupante. Y otra cosa me llama la atención -desde que empecé TEA, el lado derecho de mi cuerpo está maldito. Breve reseña (porque comencé a estudiar ahí recién el año pasado):
  1. Julio de 2007: me llevo puesta una pared (posta) y me fisuro un dedo de la mano. Tres semanas inmovilizado estuvo el pequeño. Luego, rehab.
  2. Agosto de 2008: me caigo en plena calle y plena lluvia y tengo la peor esguince de tobillo de la historia kesselbrenneriana. No me rompí nada de casualidad. Claro está, todavía falta la rehab de la extremidad de turno.
  3. Septiembre de 2009: por las dudas, no voy a salir de casa en todo el mes.

viernes, 22 de agosto de 2008

Vivir es Perder (en caso de depresión, no leer)

Perder el abrigo.
Perder el refugio.
Perder la sombra.
Perder la calma.
Perder la suavidad.
Perder el líquido.
Perder el silencio.
Perder el reino.
Perder el primer puesto.
Perder la omnipotencia.
Perder la inmunidad.
Perder el control.
Perder el grupo.
Perder el lugar.
Perder la inocencia.
Perder la imagen.
Perder la pureza.
Perder la libertad.
Perder el balance.
Perder los estribos.
Perder los límites.
Perder la autoestima.
Perder el respeto.
Perder el miedo.
Perder la cordura.
Perder los amigos.
Perder la protección.
Perder la fe.
Perder el amor.
Perder la razón.
Perder la esperanza.
Perder la cabeza.
Perder las opciones.
Perder el corazón.
Perder la inteligencia.
Perder la utilidad.
Perder la estima.
Perder al otro.
Perder la independencia.
Perder al propio ser.
Perder la vida.

sábado, 16 de agosto de 2008

Me voy a morir vieja y sola (o ''Crónica de un levante callejero fallido'')

Los artículos pedorros en websites estadounidenses ídem sobre citas hablan siempre de las parejas que se conocen en las librerías. Me parecía un concepto tan horriblemente yankie que no pensé que algo pseudo así podría ocurrir en este país, y menos a mí. Igual, les voy adelantando que la arruiné. Sí, la soplé (''I blew it'').
Estoy en Yenny y no encuentro uno de los libros que estoy buscando. Me acerco a la vendedora.
Karench:- Hola, estoy buscando ''Operación Masacre'', de Rodolfo Walsh, pero no lo encuentro.
Vendedora va a consultar y escucho inmediatamente una voz símil Luis Otero que intenta interactuar conmigo.
Luis Otero:- ¡Ah, ''Operación Masacre''! Gran libro.
Me doy vuelta para ver al dueño de tan hermosa y estimulante melodía. El chabón. Perfecto exponente del macho intelectual con onda. Hombre del agrado de la autora de este blog. El calor interno se apodera de mí e imposibilita toda liberación de comentario espontáneo y/o interesante.
Luis Otero:- ¿Estudias en TEA?
Karench:- (asombrada) Sí, en TEA Imagen.
Luis Otero:- Yo estudié en TEA. Y si te interesa el género entrevista, leé ''Grandes entrevistas del siglo XX''. (Aviso que no puedo asegurar que ese haya sido el título que en efecto me dijo, pero suena a nombre de libro, ¿no?)
Empiezo a transpirar cual virgen en noche de bodas. Juro por Dios que no puedo pensar en nada para decir. Ya no me interesa que sea ingenioso o gracioso. No puedo emitir comentario aunque mi vida dependa de ello. Sorprendemente, logro pronunciar una secuencia de vocablos que tienen que ver un poco con el tema tratado.
Karench:- Yo estudio en TEA Imagen, y en Producción Periodística tengo un profesor que nos hace leer un par de títulos copados.
Luis Otero:- ¿Cómo se llama?
Karench: -X.
Luis Otero:- Ah, lo conozco.
Karench:- (tras una pausa incómoda y larga a tal punto que parecía durar lo que dura la muerte) ¿Y estás trabajando de periodista?
Luis Otero:- Sí.
Karench:- ¿Dónde estás?
Luis Otero:- En Caras.
Vendedora:- No quedó ''Operación Masacre'' y no está en ninguna sucursal.
Karench:- (a Venderora) Ah, bueno. Gracias. (A Luis Otero) ¡Gracias, chau!
Luis Otero:- (confundido) Chau.
Me doy media vuelta. Latigazo mental que persiste y me azota incluso hasta el momento. Todo lo que malo que una puede pensar sobre una misma, todo eso está en mi cabeza hasta ahora. Ni siquiera el nombre le pregunté.
Me sacaron de mi elemento. La que siempre sabe qué decir, la que apura al otro, la que pone nerviosa al otro, la que hace transpirar al otro, la que dobla la apuesta, la que siempre dice algo picante, algo inteligente, algo diferente; hoy se quedó muda.
Hay que estar lista para cualquier cosa, porque si sigo así, empiecen a regalarme gatos y lana de distintos colores, porque voy a recibir la vejez en compañía de mis felinos y bufandas.