viernes, 18 de diciembre de 2009

Tristeza nao tem fim

Paso una, dos, tres veces. A la tercera, me quedo al lado. GuonderGuman y yo miramos fijo. "Caño", acordamos tácitamente.

Varias veces, cuando diviso un muchacho considerado caño, hay acuerdo entre las partes. Pero en el 84% de los casos, paso por un período de ansiedad y de barullo mental autoflagelador: que no, que no le voy a gustar, que seguro ni me registró, que seguro tiene novia, que seguro es puto (esta es la que más se da en los casos en los que no hay coincidencia).

Pero hay un 16% de situaciones en las cuales la ventana del boicot no existe, y es jugando de visitante (léase anywhere but Buenos Aires) o hablando en foráneo. ¿Qué califica como "foráneo"? Español vs mismo idioma pero con otro acento, inglés (en mi caso, el que más garpa), portugués y un par de guarangadas en italiano.

Esta es una de las historias en foráneo. Va en español para su mejor comprensión.

Volviendo al babeo telepático con GuonderGuman, vemos que charla con una minita sin mucho entusiasmo. En efecto, no es nuestra lengua la que utilizan. Ella se aleja, entonces me acerco decidida a preguntarle de dónde es. Caño se da vuelta. Es más lindo todavía de cerca. Lindos ojos, linda boca, lindos dientes (fundamental), linda altura (sí, hay alturas lindas y alturas feas).

Caño resulta ser brasileño y siento que me saqué la quiniela del MERCOSUR. Tiene 23 años, y aunque me da un poco de paja la edad, pienso que es una buena oportunidad para reivindicar al par de púberes de la lista. Le hablo con confianza, digna de la impunidad de la internacionalidad (véase "la impunidad de la testosterona"), y nos reímos. Hablamos de astrología. Que soy de escorpio, que mi ascendente está en aries y que mi luna está en leo; que él es de sagitario y blah blah blah.

Caño es timidón, entonces, entre que hay buitres sobrevolando y la minita que retorna, es momento de plantar bandera.

Yo: Bueno, yo en realidad, venía a invitarte a bailar.
Caño: Uh, pero yo no sé bailar.

¿Dónde se vio un brasuca que no sepa bailar? Todo bien con que te hagas el tímido, pero como le escuché una vez decir a una muchacha: todo tiene un límite.

Yo: Daaaaaaale, es una cuestión de actitud (y eso es verdad).
Caño: No tengo.

Me tocó un brasuca fallado. Un insulto a mi sangre mitad carioca.

O quizás haya sido la edad. Y así, volvemos al status quo. Confirmado: menores de 30, no te trabajo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Pasa en la vida, pasa en las películas

Conozco al tocayo en una fiesta buena onda, de esas de las que una se transforma en habitué y la anfitriona sabe tu nombre y te acercás a saludar al DJ con un beso en la mejilla.

El tocayo ganó en una noche competitiva. Algunos de los que quedaron por el camino: el pasea-perros, el buscador de roommate, el puto confundido y el brasuca. Ganó porque charlar con él es fácil y divertido. Ganó por actitú. Ganó por remador. Ganó por usar bien el recurso de mi sombrero (aprovechó el ice-breaker visual). Ganó por conservador with a twist. "A mí no me gusta conocer a una mina y coger enseguida", explicó. Acto seguido, me tomó de la mano, sacó de la galera acento berreta centroamericano y le preguntó a GuonderGuman: "¿Tú quiere' que Karen y io tengamo' la cópula?" Ganó por ser tan pícaro que yo and yet respetuoso. No siempre encuentro a un tipo que me siga la charla de igual a igual.

El tocayo me da su tarjeta y yo anticipo que no lo voy a llamar, que yo también soy conservadora. Se autollama desde mi cel, nos despedimos, me mira a los ojos y me asegura: "te llamo."

Bajo las escaleras y suena mi teléfono. Número que no registré. Contesto, no escucho nada y Somuchso señala las escaleras y pregunta si es él. Es él. "Ah, pero al final, sos re stalker", lo gasto. Suma que se ría, y suma el llamado. Le termino gritando por la escalera que le doy el visto bueno. Nos vamos. Gascón no es lo suficientemente ancha para abarcar mi ego.

EL FOLLOW-UP
Día siguiente, 8pm. Cadena de mensajes.
Tocayo: ¿Dormiste tranquila?
Yo: Como un angelito. ¿Vos?
Tocayo: Solo y aburrido.

Acá decido meterle un poco de humor a la cuestión y recuerdo el llamado dominical del jefezinho y lo uso.

Yo: A mí me despertó mi jefe a las 11.30 para preguntarme qué es lo que más me gusta de mi trabajo. Después, me cantó una canción de cuna. Sola, sí. Aburrida, no...
Tocayo: Yo volviendo a casa en tren.

"Ahora me voy a hacer un poco la linda", pienso.

Yo: Yo seguiré de fiaca. Fin de año agitado. La culpa de todo la tiene el sombrero.
Tocayo: ¿Me lo prestás, bombón?

Esto se está convirtiendo en never-ending texting. Hay que cortarlo. Recuerdo el tip de Gerard en "The Ugly Truth": keep the conversation under a minute. Lo repito cual mantra y lo traduzco en sms.

Yo: Ganátelo. Vas por buen camino. Beso.

Va por buen camino. Cuando quieren hacer las cosas bien, las hacen bien.