sábado, 20 de diciembre de 2008
Todos los hombres deberían usar traje
sábado, 6 de diciembre de 2008
El sifonazo
jueves, 16 de octubre de 2008
Si la montaña no va a Mahoma…
‘‘Yo no me voy de acá sin mi poronga’’, sentencia Vanesa, que maneja su bólido a gran velocidad para no llegar tarde a la reunión en la cual se encontrará con el objeto de su afecto. Sus tres acompañantes ríen. Vanesa va a darle identidad a su futura adquisición. ‘‘Pero nada de nombres de hombres’’, aclara, ‘‘va a ser algo como Príncipe, Hércules o Atila’’.
Esta muchacha de 25 años, que viste un sweater con cuello alto y chaleco deportivo, que no tiene una gota de maquillaje, que tiene un corte de pelo imitado por cientos de oficinistas; fue la que ingresó a la página web y organizó el evento en la casa de su jefa. Esta misma chica, que viste ropa color gris, beige y blanco; es la misma que después se confesará ávida fanática de los disfraces.
Las cuatro señoritas llegan al departamento de Gorriti y Bonpland, donde aguarda la representante del negocio de juguetes eróticos que citó Vanesa. El living fue acomodado de tal manera que permite que un contingente de siete mujeres de entre 25 y 40 se congregue cómodamente alrededor de una mesa negra. Pocos rincones de ese mueble quedan vacantes: desborda de consoladores, lencería, lubricantes, barajas subidas de tono y múltiples novedades para matar la rutina sexual. Cada vez es más fácil, para aquellas que se animen, tener toda la variedad de un sexshop en la privacidad y confort de su hogar.
Convocar estas tiendas sexuales errantes no tiene ningún costo. Para sus dueños, bien vale la pena tanto traslado y despliegue: al final de la tarde, las concurrentes habrán gastado en promedio más de $200 por cabeza. Motivadas por los verdes o rojos caramelo, o tentadas por las texturas cuasi-reales, todas volverán a casa con un aparatito brindador de consuelo.
Estas neo-reuniones de tupper les proporcionan a una cantidad cada vez mayor de mujeres la oportunidad de comprar lo que deseen esquivando la posible vergüenza de tener que entrar en un local triple X. Las risas, los comentarios subidos de tono, las rondas de anécdotas y los consejos abundan en este refugio en el que cualquiera puede elegir lo que más le intrigue para compartir con su pareja o disfrutar en la más egoísta de las maneras.
Vanesa pregunta, asesora a las demás e improvisa un desfile con algunos atuendos antes de decidirse por un conjunto negro con transparencias. Deja la decisión más importante para el final; y a la hora del bautismo, elige hacer justicia: ‘‘Se va a llamar Ken’’. El ex-novio de Barbie se va a sentir completo. Y Vanesa, satisfecha.
domingo, 12 de octubre de 2008
Sábado de lluvia
A merced de este dolor
Ante un lecho sin amor
Bajo un manto color furia
Cabe reconocer:
Con un viaje he ido
Contra todo lo vivido
De la angustia al placer
Desde la bella Toscana
En tierras irlandesas
Entre risas y riquezas
Hacia un dolor que no sana
Hasta hoy vive el calor
Para siempre, escrito
Por él, infinito
Según muchos, un horror
Sin pensamientos que agotas
So idea de aventura
Sobre amor y ternura
Tras la caída de las gotas
miércoles, 27 de agosto de 2008
7 de 10
- Julio de 2007: me llevo puesta una pared (posta) y me fisuro un dedo de la mano. Tres semanas inmovilizado estuvo el pequeño. Luego, rehab.
- Agosto de 2008: me caigo en plena calle y plena lluvia y tengo la peor esguince de tobillo de la historia kesselbrenneriana. No me rompí nada de casualidad. Claro está, todavía falta la rehab de la extremidad de turno.
- Septiembre de 2009: por las dudas, no voy a salir de casa en todo el mes.
viernes, 22 de agosto de 2008
Vivir es Perder (en caso de depresión, no leer)
Perder el refugio.
Perder la sombra.
Perder la calma.
Perder la suavidad.
Perder el líquido.
Perder el silencio.
Perder el reino.
Perder el primer puesto.
Perder la omnipotencia.
Perder la inmunidad.
Perder el control.
Perder el grupo.
Perder el lugar.
Perder la inocencia.
Perder la imagen.
Perder la pureza.
Perder la libertad.
Perder el balance.
Perder los estribos.
Perder los límites.
Perder la autoestima.
Perder el respeto.
Perder el miedo.
Perder la cordura.
Perder los amigos.
Perder la protección.
Perder la fe.
Perder el amor.
Perder la razón.
Perder la esperanza.
Perder la cabeza.
Perder las opciones.
Perder el corazón.
Perder la inteligencia.
Perder la utilidad.
Perder la estima.
Perder al otro.
Perder la independencia.
Perder al propio ser.
Perder la vida.
sábado, 16 de agosto de 2008
Me voy a morir vieja y sola (o ''Crónica de un levante callejero fallido'')
jueves, 31 de julio de 2008
Let's just get it out there
martes, 29 de julio de 2008
Retiro lo dicho
domingo, 27 de julio de 2008
Tengo mucho pastel de moras
jueves, 10 de julio de 2008
El mundo es de los malvados e insensibles
martes, 8 de julio de 2008
(*Inserte onomatopeya de bostezo*)
sábado, 21 de junio de 2008
Libertad, horrible, horrible libertad
viernes, 20 de junio de 2008
Llamado a la solidaridad
jueves, 12 de junio de 2008
'Se me pasa la vida, se me pasan los años, se me pasa el amoooooooooooooor' o 'Just go with the flow'
viernes, 6 de junio de 2008
Haciendo tiempo
- retomaría el gimnasio (el cual pago, pero hace mes y medio quedó, muy a mi pesar, en el olvido);
- leería todos los libros de Stanislavski que me trajo mi progenitor del país del norte,
- aprendería a cocinar algo más elaborado que huevos duros, salchichas y fideos;
- dormiría,
- vería muuuuuuchas películas, muuuuuchas obras de teatro y muuuuucha tele. Miren: hasta vería 'Lost', porque no tendría que preocuparme por obsesionarme con la serie y sufrir por no poder ver ningún capítulo;
- tendría recreos a lo largo del día,
- ordenaría un poco mi habitación. Todavía tengo ahí una caja verde enorme con un millón de cosas de la mudanza. No tuve tiempo desde el regreso para organizar. Aclaro que volví el 16 de febrero. Libérenme, libérenme, por favor. Háganle un favor a Greenpeace.
- me aburriría.
Esas son sólo algunas cosas. Tuve que pensar las que me gustaría hacer sin tener que gastar mucha plata, así que la lista se limitó un poco. (Chequeemos el reloj: faltan 22 minutos.)
Es bastante irónico que uno haga tiempo cuando en realidad lo que quiere es matar tiempo (como se dice en inglés). En la lengua sajona, 'hacer tiempo' es estar en la cárcel, cumplir una condena. Creo que tiene más sentido.
Creo que en prisión me volvería loca. ¿Me imaginan a mí en la cárcel? ¿Qué tipo de crimen podría haber cometido? No me encerrarían por robo. ¿Abuso sexual? Nah... siempre quieren (ñaka-ñaka-ñaka). ¿Homicidio? Sí. Eso. Eso podría ser. Vamos, vamos, ¡no se hagan los horrorizados, che! ¡Como si nadie hubiese querido matar a alguien con sus propias manos! Nada de cuchillos, nada de pistolas, nada de nada: sólo las manos.
Escuché decir que los pueblos más estructurados, como el inglés y el alemán, tienen que reprimirse tanto es su expresión diaria debido a la violencia que llevan dentro. Bueno, ¿yo que soy? ¿'Kesselbrenner' qué les dice? Sí, está bien, mi vieja es brasileña. Soy brasileño-germana. Esa combinación debe ser letal. Y encima, escorpiana. Ojo, eh, a mí, en encanta eso.
Ah... el penor enorme. Sólo me quedan 12 minutos. Hora de chequear puntuación y demás factores que mi obsesión exige. Pero este texto les da una pequeña introducción a mi mente peculiar. Espero pronto poder seguir 'haciendo tiempo'. Gracias por volar conmigo.
'Zeitgeist', el espíritu del tiempo
Esta cinta trata cómo se engaña a la gente desde tres ángulos diferentes en distintos momentos de la historia. En el primer tercio, se habla de la religión y la repetición de una misma estructura en diversas culturas. Habla también sobre la astrología y a mí, que me interesa estudiar credos y demás asuntos místicos, me mantuvo con la cara pegada al monitor (el derrame en el ojo derecho post-‘Zeitgeist’ era para el libro Guinness).
Considero acertadísimo el título de la segunda sección. En ‘All the world’s a stage’ (‘Todo el mundo es un escenario’), se analizan los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y del siete de julio de 2005 en Londres. Son escalofriantes las comparaciones del discurso de George W. Bush con lo que decía en su entonces Adolph Hitler. Parece una traducción simultánea, 60 años más tarde.
Por último, se tratan la economía, los bancos, las deudas y demás temas sobre los que uno, a veces, evita leer más porque le cuesta entender. Pero es muy interesante. Uno termina de ver esta película y desearía no tener que hacer nada más en toda la semana para pasársela investigando los diferentes contenidos que presenta.
Siempre es mejor saber que no saber. Cuando la gente está informada, puede actuar para cambiar lo que no le gusta. Esta película invita a curiosear, despierta la intriga, asusta, porque da miedo enterarse de algunas cosas que plantea, pero siempre es preferible enterarse de todo para poder intentar modificar la realidad. Véanla: http://www.zeitgeistmovie.com/
jueves, 5 de junio de 2008
La vida es hoy (así que hacé algo urgente, Trepel) o mi crítica de 'Rent'
Bueno, eso era en teoría. El globo se me empezó a desinflar desde en la fila. El séquito de fanáticas adolescentes que hay en cada función debería ser aniquilado. Uno pensaría que están porque actúa el pibe este, el ex-Mambrú, pero no: son las minitas de San Isidro que van porque sus ex-compañeros de colegio, ‘Pichu’, ‘Chapi’ o ‘Tuki’ (todos los apodos de los ricos suenan más o menos así), actúan ahí. Lo peor es que estas misma criaturas cantan las canciones durante toda la función cual recital de los Backstreet Boys.
Más allá de los infantes molestos, el espectáculo se disfruta. Los cantantes cantan realmente bien. Perdón la redundancia, pero hay que aclarar esto. A mí, no me vendan libre por gato, no señor. No me digan que actúan, eh. James Murray, el director de actores de esta obra, se tomó licencia, no me mientan. ¡No les pasa nada a estas personas! A juzgar por lo que expresan (o mejor dicho, lo que no expresan), ninguno se está muriendo de SIDA, ninguno es drogadicto, ninguno no tiene un mango, ninguno nada.
Convengamos que la convivencia de palabras en inglés como New York City y argentinismos como guita y pibe no ayuda a definir un estilo. O pasa en el Lower East Side o lo trasladan a La Boca. Pero decídanse, no se queden a mitad de camino. La falta de criterio tampoco ayuda a la ahora de actuar.
Pobres Florencia Otero y Ángel Hernández. Esta niña, aunque no tiene ni el physique du rol ni el carácter expresivo de Mimi, atrapa al público cada vez que canta. El joven, interpretando a su tocayo Angel, deja con la boca abierta a más de uno con sus habilidades para el baile y su dulzura cuando entona sus temas. Ambos tienen que remar contra 50 monos que piensan y le hacen creer a la gente que expresar algo es agitar los brazos y hablar en una especie de castellano neutro.
Una mención especial merece Germán Trepel, que hace de Roger: sáquenle una foto el día que aprenda a cantar y moverse a la vez. Creo que su especie todavía no evolucionó lo suficiente como para llevar a cabo dos tareas en simultáneo. Y en cuanto a Joanne -su reemplazo puede ser tranquilamente ‘Mostaza’ Merlo.
Según el Buenos Aires Herald, ‘‘es sorprendente como los artistas locales han logrado dominar el arte cultural de la comedia musical de EEUU, un género que exige la misma habilidad para actuar, cantar y bailar’’. Eh... no. No nos confundamos. ‘Rent’ fue un espectáculo que se disfruta mucho, pero dista de un musical con todas las letras. Por más que duela, la puesta argentina no es más que una obra de colegio bilingüe de zona norte en un teatro mucho más grande y con una monstruosa maquinaria de prensa.
