martes, 6 de octubre de 2009

El robo del lustro (no da para siglo)

El lunes pelo vestido gris con botas. El martes opto por la pollera de jean oscura. El lunes pelo pechuga, el martes alego gambas. Dignas de pilar, pero garpan. La única que se queja de eso, soy yo. En fin, lo bien que hago en elegir los atuendos.

El lunes sirve de regreso a las pistas. Miradas por aquí, miradas por allá, un mirón repulsivo en el tren, pero nada traumático.

Lo jugoso empieza el martes (el día de las gambas). Evidentemente, la pollera está desterrada del ropero veinteañero promedio. Si no estás estudiando alguna ciencia exacta, pocas son las que tienen una falda y tacos para usar durante los días hábiles. Así que el detalle femenino suma doble. Desde el minuto cero, estás un tanto arriba.

Llega a la oficina Martin Router King. MRK coquetea furioso y piropea ocurrente. Si se esmera tanto en impresionarme, debe ser porque soy digna de impresionar, así que dejo que se pavonee. (Sin embargo, es crucial que MRK recuerde que para reina, estoy yo. Que no me compita porque se queda sin público.) MRK jura que era -más- guapo cuando era joven. Se quiere hacer el viejo, pero le aconsejo que desista porque resta. Me muestra unos videos en youtube. Se sienta demasiado cerca mío, demasiado cerca para las tres de la tarde de un martes. Vemos los videos, nos reímos, apoya su frente en mi hombro con cada risa y me ofrece un chocolate. "Me estás llevando por el mal camino", le advierto. MRK arruga o se rescata y vuelve a sus miradas clandestinas antes de retirarse. A la hora de los bifes, evidencia que perro que ladra, no muerde.

Los martes se convirtieron oficialmente en el "Día de encontrarse con el pasado en el andén de estación Martínez". El martes pasado, fue Don Traición, que parece que no se enteró que comparte el título de "personaje nefasto al cual se le niega el saludo" con cutthroat bitch y gymboy.

Este martes es una versión menos peligrosa: Brahma Boy. Me intercepta en el vagón, así que no me queda otra que guardar el iPod y ponerme social. Brahma Boy es lindo. Morocho, ojos verdes, grandote, linda boca, lindos dientes. Me mira íntegra. Tácitamente, aprueba mi atuendo. "Golazo de media cancha", pienso. Pero me bajo en Belgrano: es demasiado idiota como para darle.

Me meto al subte. Enfrente mío, se sube Pibe Piercing. No me suelen gustar los flacos con joyas faciales, pero a este le quedaba muy bien. Me mira un poquito, lo miro un poquito yo. Mira mis botas. Mira al costado. Me vuelve a mirar. Veo que me mira y da vuelta la cara. Se corre un poco para quedar simétricamente delante mío. Me sonrío sola. Adopta posición de chongo: una mano en el bolsillo, la otra agarra el caño superior. Me tengo que cuidar de no mirarlo demasiado, ya me conozco. Es cuestión de no intimidar. Es también como un documental para la National Geographic: a la bestia hay que darle espacio. Se para al lado mío cuando se libera el lugar. Apoya un brazo en la ventana y otro en su cintura. Me saco un auricular para que me hable, pero es medio tímido el muchacho.

Llego a Facultad de Medicina. Es hora de bajar. Salgo del vagón y lo miro. Me siguen sus ojos. Las puertas se cierran. Me acerco a la ventana, anulo el filtro y le robo un beso lento e intenso. Lo miro de nuevo, le sonrío y sigo caminando.

Mientras el subte se aleja, me río perversamente. No siento culpa y ya estoy lista para lo que viene. Él se queda perplejo y yo siento la impunidad de la testosterona.

5 comentarios:

Au drey dijo...

"A la bestia hay que darle espacio". Vas camino a convertirte en mi próxima gurú!

Guonderguman dijo...

coincido con meks. sos la proxima carmencita calzada con botas. ojo con nuestro patron, ya te dije...al patron no me refiero a Jesucristo si no a nuestro one and only Ricki Martin
brillante el relato.

EmmaPeel dijo...

Keikei gurú de LPQNTA versión teen (tenemos que abarcar a todo público)

Vamos que en cualquier momento nos produce Cris Morena (y la bobe chocha de que llenemos estadios en Haifa!)

somuchso dijo...

Una vez más, la alumna ha superado a todas sus maestras. O tal vez es presumido pensar que lo hayamos sido. Dejame pavonearme con orgullo de mentora junto al resto del club, igual.
"La impunidad de la testosterona". Tendría que establecerce un día oficial de impunidad para que las minas vayan chiflando, mirando, toqueteando, apoyando, encarando, levantando y cogiendoSE a los pibes. Así. Porque si. Porque ese día, nos convertimos en las predadoras y nos hacemos las que pensamos sólo con "el abajo".

Karench! dijo...

Meki: ¿Estoy para gurú? ¿Estás segura?

Guonder: Asocio patrón con patronato de la infancia. No es mi target. Te repito las preguntas que le hice a Meki.

Emma: Los israelíes son dignos de repetirse. Hay uno que está para ir a buscarlo, hacer un intensivo de hebreo en la UBA y vivir bajo amenaza de bomba constante.

So: vamos a por la impunidad de la testosterona. Espero poder aplicarla y que no me traicione el estrógeno.